Firma electrónica con reconocimiento facial

Una firma electrónica vale tanto como la prueba de quién la hizo. Para una autorización sencilla basta un nombre y un trazo; para un pagaré, un contrato de arriendo o la venta de un vehículo, conviene saber con certeza que firmó la persona correcta. El reconocimiento facial o la huella del propio celular, y la selfie con la cédula, son las formas más simples de lograrlo sin pedirle a nadie que vaya a una notaría.

«Esa no es mi firma» es la defensa más fácil

Cuando un documento importante se discute, lo primero que se ataca es la autoría: que la firma no la hizo esa persona, que alguien más usó su correo o su celular. Con una firma dibujada sin más registro, esa defensa es fácil de sostener. La verificación de identidad cambia la conversación: ya no se discute quién firmó, porque hay una cara, una cédula y un dispositivo asociados a la firma.

Cómo te ayuda Codec Document

Face ID o huella del propio celular

Quien firma confirma con el reconocimiento facial o la huella de su teléfono, como cuando desbloquea el celular o paga en una app del banco. La confirmación queda registrada junto a la firma.

Selfie con la cédula

Puedes pedir una selfie y una foto de la cédula por ambos lados. Las imágenes quedan en una página de verificación de identidad dentro del PDF firmado.

Tú decides qué tan estricto ser

Para cada envío eliges el nivel: solo firma, firma con selfie y cédula, o firma con confirmación biométrica. Un pagaré y una autorización de fotos no necesitan lo mismo.

Registro completo en el certificado

El certificado al final del PDF muestra quién firmó, cuándo, desde qué dispositivo e IP, qué verificaciones se hicieron y la huella SHA-256 del documento.

Identidad y confiabilidad en la ley colombiana

El artículo 7 de la Ley 527 de 1999 exige que el método de firma identifique al firmante y sea confiable y apropiado para el propósito del documento. El Decreto 2364 de 2012, compilado en el Decreto 1074 de 2015, añade que la firma es confiable si los datos de creación corresponden exclusivamente al firmante. Verificar la identidad con biometría o con la cédula es la forma de demostrar ese «exclusivamente». Además, las fotos de la cédula y la selfie son datos personales: la Ley 1581 de 2012 exige informar para qué se usan y obtener la autorización previa de su titular, así que conviene dejar esa autorización por escrito en el mismo documento.

Un préstamo entre conocidos que sí se pudo cobrar

Un comerciante en Cúcuta prestó $12 millones a un proveedor y le hizo firmar un pagaré electrónico con selfie, cédula y confirmación biométrica desde el celular del proveedor. Cuando el pago se atrasó y el proveedor dijo que «ese documento lo había firmado otra persona», el certificado de firma mostraba su cara, su cédula y la confirmación con su propio teléfono. La discusión terminó en un acuerdo de pago en lugar de un pleito.

Preguntas frecuentes

¿El reconocimiento facial guarda mi cara?

La confirmación con Face ID o huella la hace tu propio celular; la app recibe solo la confirmación de que fuiste tú, no la imagen de tu cara ni tu huella. Si te piden selfie con cédula, esas fotos sí quedan en el documento firmado, con tu autorización.

¿Funciona en cualquier celular?

La confirmación biométrica funciona en celulares con Face ID, Touch ID o lector de huella compatibles con el navegador. Si el teléfono no lo tiene, se usa la selfie con cédula.

¿Es lo mismo que una firma digital certificada?

No. La firma digital certificada usa un certificado emitido por una entidad de certificación. La firma electrónica con verificación biométrica es otro método confiable según la Ley 527 de 1999, suficiente para la gran mayoría de contratos entre particulares.

¿Cuándo vale la pena pedir verificación de identidad?

Cuando el documento crea una deuda o una obligación importante: pagarés, contratos de arriendo con codeudores, compraventas de vehículos o préstamos. Para autorizaciones simples basta la firma.

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